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A 42 AÑOS DEL JUEGO PERFECTO DE DIEGO SEGUÍ CON CAFETEROS

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POR ARMANDO ESQUIVEL

Un 21 de junio, pero de 1978, Diego Seguí lanzó el tercer juego perfecto en solitario en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), un año en el que dos serpentineros trabajaron de manera inmaculada y el cubano completó el primero, precisamente un día como hoy.

Seguí retiró a sus 21 rivales en estricto orden, para cumplir con las siete entradas a las que estaba pactado el duelo.

De 40 años, el diestro acababa de finalizar una carrera de 15 temporadas en Grandes Ligas y se presentó en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) con los Cafeteros de Córdoba para conformar una poderosa rotación de abridores, que incluía en la nómina a Salomé Barojas, Alfonso Pulido, José “Peluche” Peña y Ramón Arano.

Seguí González se midió el miércoles 21 de junio de 1978 a la escuadra de Nuevo Laredo en un duelo que tuvo como escenario el Estadio Beisborama, un inmueble que había sido inaugurado seis años antes.

El encuentro fue a siete episodios porque se desarrolló una doble cartelera y la joya fue en el primer choque, para que los locales se impusieran 5-0. Luego vendría José “Peluche” Peña a recetar otra blanqueada, ahora para una victoria de los locales por 2-0.

En su duelo, Seguí ponchó a ocho en una actuación que contó con la aportación de un par de grandes jugadas defensivas que mantuvieron el triunfo, la blanqueada, el sin hit y el perfecto.

Según reportó La Afición de Milenio en su edición del 22 de junio de 1978, el isleño fue salvado por lances de Gener Rivera y Nathanael Alvarado. El primero en las paradas cortas a batazo de Jorge Roque en el hoyo, mientras que Alvarado se llevó una línea de Geraldo Gutiérrez en el prado central.

En la historia de la LMB sólo se han registrado nueve juegos perfectos en solitario y uno combinado.

El primero fue de Ramiro Cuevas en 1953 en el triunfo de Tecolotes sobre México el 14 de agosto de 1950, luego vino el de Andrés Ayón con el uniforme de Saraperos de Saltillo el 30 de junio de 1972 y enseguida se registró el de Seguí, quien ahora tiene 82 años de edad.

Horacio Piña lanzó el cuarto para Rieleros también en 1978, pero el 12 de julio en un encuentro contra el México. Luego lo hizo Víctor García de Tecolotes contra Indios de Ciudad Juárez el 26 de abril de 1981.

Jairo Valenzuela de Saraperos en 1984 le lanzó perfecto a Córdoba el 10 de junio; Herminio Domínguez de Piratas de Campeche le repitió la dosis a Córdoba el 14 de abril de1985; Don Heinkel de los mismos “filibusteros” el 2 de junio de 1992 al México, y Pascual Coco de Acereros de Monclova tiró el más reciente el 30 de mayo del 2006 contra Tigres de la Angelópolis.

Los duelos de Cuevas, Piña y Domínguez son los únicos tres de nueve entradas, y el de Coco fue sólo de cinco episodios debido a la lluvia. El resto se han jugado a siete capítulos.

Cuatro de esos juegos han sido en junio.

El juego perfecto combinado fue a siete entradas, el 24 de marzo de 1971 a cargo de Francisco Maytorena con una entrada, Héctor Manuel Díaz con tres episodios en estricto orden y Nicolás García las otras tres tandas, haciendo valer el “Sistema Peralta”.

Para Diego Seguí ese fue su primer año en LMB y registró marca de 18-6, que a la postre sería su mejor contabilidad en nueve campañas que pasó con Cafeteros, Broncos, Leones, Bravos y Acereros, de 1978 a 1985.

Su retiro como profesional fue en México a los 49 años de edad, dejando huella de 96-61 en ganados y perdidos, con efectividad de 2.91 en 193 juegos, 188 de ellos como abridor.

La marca de la casa de este cubano que engalanó a la LMB fueron los ponches y así lo dejó escrito en los libros de estadísticas al fusilar a 1,015 enemigos, por sólo 364 bases por bolas.

Al final, ni con la poderosa rotación con la que contaban les alcanzó a los Cafeteros de Córdoba para coronarse, ya que aunque terminaron en primer lugar de toda la LMB con el mejor récord (95-50) y luego pasaron cuatro juegos a uno sobre Alacranes de Durango, terminaron cayendo contra Rieleros de Aguascalientes en cinco choques en la final de la Zona Sur.

El campeón fue Rieleros al vencer cuatro juegos uno a Torreón, que fue el campeón, escuche usted bien, de la Zona Sur.

Hablando de juegos perfectos, en esos Rieleros campeones militaba Horacio Piña, quien en ese mismo 1978 también lanzó la joya suprema en LMB.

Recordando ese 1978, la novena ideal fue conformada por Luis Meré (P), Porfirio Ruiz (C), Pat Bourque (1B), Roberto Méndez (2B), Blas Santana (3B), Gener Rivero (SS) y en los jardines Marcelo Juárez, Eduardo Muñoz y Armando Lara.

En la lomita el campeón de ganados y perdidos fue Carlos Sosa con 9-1, Michael Nagy en efectividad con 1.64 y Aurelio Monteagudo fue el líder de ponches con 222 y el manejador campeón fue Jaime Favela.

El campeón bat fue Romel Canada (.366), el líder de hits fue Blas Santana (196), de dobletes Rafael Batista (37), de triples Leonardo Valenzuela (16), de cuadrangulares y producidas Harold King (28 y 114) y bases robadas empataron Leo Valenzuela y Fernando Villaescusa (29).

ÚNICO PREVILEGIADO

Seguí goza de una distinción especial y única en Grandes Ligas, ya que lanzó en los juegos inaugurales de las dos franquicias de Seattle: Pilotos en 1969 y Marineros de 1977. Con los primeros se apuntó el salvamento y ocho años después cargó con el revés con los “navegantes”.

Además, se vistió con los colores de Atléticos, Cardenales, Medias Rojas y Senadores.

En 1970 encabezó la Liga Americana en porcentaje de carreras limpias admitidas con 2.56.

Es padre de David Seguí, un primera base que jugó 15 campañas en la Gran Carpa.

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