VIERNES DE COLECCIÓN: LAS FIRMAS DE HUMBERTO COTA

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POR ARMANDO ESQUIVEL / @SPaupa

Nunca ha sido un ávido coleccionista de tarjetas de beisbol, pero Humberto Cota conoce la agradable sensación que brinda el autógrafo de un ídolo o una estrella, y en su caso rebasa las fronteras del ámbito deportivo.

Durante su carrera, la posición de pelotero profesional le permitió tener un acercamiento con compañeros de profesión o hasta con estrellas del mundo de la farándula, y el ex receptor no ha desaprovechado sus años de fama para armar una buena recopilación de artículos autografiados.

“Sí he pedido autógrafos, no sólo de deportes. La dicha de ser pelotero te permite codearte con algunas estrellas en varios ámbitos y para mí hubo casi dos años donde yo lo que hacía era ver el calendario para saber a dónde íbamos a viajar y recuerdo que en Nueva York le pedí al encargado del Clubhouse que me consiguiera las réplicas de jerseys de Jeter (Derek), de Mariano (Rivera), de Alex (Rodríguez), ahí fue donde me “ajuarié” con toda la bola de “amínales””, recordó.

El “Clubbie” cumplía con el encargo de llevar la mercancía al clubhouse de Yankees y solicitar las firmas, para luego recogerlas ya con la misión cumplida.

“Yo le decía para quien eran y cuál era el propósito porque es difícil conseguir las firmas y más sabiendo que iban a estar en el Salón de la Fama, pero sí tengo varias casacas”.

Otra de sus conquistas en el tema de firmas fue Albert Pujols, el toletero que inició su carrera en San Luis y luego pasó con Angelinos de Los Ángeles.

“Como dato curioso hay una foto que salgo con Pujols en primera base y a él le gustó mucho y yo le dije de esa foto y me regaló su jersey, eso fue cuando yo todavía estaba en Grandes Ligas, pero el año pasado que fui a Monterrey a la serie de Grandes Ligas yo ya tenía comunicación con él y le mandé mensaje para ver si podía ir a que me firmara la casaca y me preguntó qué porque mejor no iba a Anaheim, pero como yo quería ir a los juegos de Monterrey logré la firma y le dije “ponle ‘Hall of Fame de una vez’, pero él siempre ha sido muy humilde y muy reservado y prefirió no ponerlo en la casaca, pero sí puso sus datos, sus jonrones y toda la cosa”, indicó.

El diestro sonorense pasó siete temporadas en Grandes Ligas con Piratas de Pittsburgh de 2001 al 2007, pero muchos años antes, mientras crecía en San Luis Río Colorado, tuvo dos ídolos que le hicieron involucrarse cada vez más en el beisbol.

“Mentiría si dijera que coleccionaba, aunque tenía algunas tarjetas que me salían ya que comprábamos por el chicle que venía dentro. La que siempre tuve fue la de Fernando (Valenzuela) porque fui fanático de él por eso mi fanatismo con Dodgers, aunque con Padres tenía otro ídolo, no era mi equipo pero ahí estaba Benito Santiago y a él sí lo seguía para todos lados y más cuando San Diego entrenaba aquí en Yuma, Arizona. Benito venía para acá (San Luis Río Colorado) a pasearse y se la llevaba con mis primos, así que desde aquel tiempo lo conozco y coincidimos un año juntos en Pittsburgh, así que fue un sueño hecho realidad”, mencionó.

Aunque en su infancia no fue un recopilador de tarjetas de beisbol, Cota, quien ahora tiene 41 años, ha guardado la mayoría de las estampas en la que apareció a lo largo de su carrera jugando al máximo nivel.

“Mis primeras tarjetas fueron de las que hacen los propios equipos de ligas menores con los que vas a jugar, y que son a veces patrocinadas por supermercados o algún banco, pero ya cuando salió la primera de Grandes Ligas, una Bowman de novatos, se sintió muy bonito, aunque no sientes tan bonito cuando te mandan cajas y cajas para que las firmes, pero es parte del contrato por el dinero que devengas. Pero sientes bonito porque, aunque yo no era un ávido coleccionista, sí me gustaban y piensas que a lo mejor un niño o alguien pueda tener tu tarjetita y sientes algo especial”, aseguró.

El toletero que tiene a Tom Glavine como la más afamada de sus víctimas del cuadrangular en Grandes Ligas, dejó una estela de 52 diferentes tarjetas de beisbol que documentan su paso por la pelota profesional en Estados Unidos, incluyendo las de ligas menores.

“Tengo algunas favoritas como una que aparezco con Jacob Cruz llegando al home plate en una jugada en el pentágono. Me gusta mucho también la de Futuras Estrellas que trae un pedazo de tela de una camisa que usé en ese juego en Seattle el 2001, y otra que también trae un pedazo de bat”, indicó.

Cota es de firma fácil y le gusta atender a los aficionados, sobre todo ahora que terminó su carrera en los diamantes y cada tarjeta o cada objeto que le solicitan firmar lo regresa unos segundos a lo que fue su carrera deportiva.

“Me gusta firmar a los aficionados no solamente tarjetas, sino lo que me den y eso me lo recalcaba mucho Vinicio Castilla. Recuerdo sus palabras cuando llegamos juntos a Naranjeros y Vinicio es otro estandarte que le agradezco mucho por lo que me ha ayudado dentro y fuera del terreno de juego, me dijo que ‘el fanático te hace’. Uno es el que juega beisbol, pero el fanático es quien hace tu nombre y le da ese realce”, comentó.

Sin embargo, entre esas solicitudes de autógrafo Cota se ha llevado varias sorpresas que aún recuerda con singular alegría.

“Lo más raro que me han pedido firmar fue un pecho de una muchacha en Miami, y fue después del juego ya que se acercan fanáticos a un lado de la reja cuando vas caminando al camión y no me atreví la verdad. Le firmé más arriba, casi en el cuello, y en Hermosillo también me pidieron que firmara en la parte más baja de la espalda; un poco más abajo, pero son cosas raras que le da pena a uno, pero es lo más raro que me han pedido que firme.

Una buena colección de tarjetas de mexicanos en Grandes Ligas debe pasar por San Luis Río Colorado, Sonora, donde seguramente Humberto Cota estará muy complacido de estampar su rúbrica sobre el cartoncillo, así que vaya preparado y con buena variedad, ya que sus barajitas son fáciles de conseguir y por lo regular se encuentran a bajo precio.

Cuando lo visite, recuérdele ese 9 de septiembre del 2001 cuando, con Piratas de Pittsburgh, debutó en Grandes Ligas con un duelo contra Rojos de Cincinnati en PNC Park. Bateó de emergente en la parte baja de la cuarta entrada y aprovechó ese primer turno para estrenarse rápido en el departamento de hits en Grandes Ligas, un logro que muy pocos mexicanos pueden presumir.

Como dato adicional, esa primera pelota que guardó de Grandes Ligas, salió de la mano del paisano Dennys Reyes, además, con Rojos también vio acción en ese juego Juan Gabriel Castro, mientras que Cota tuvo como compañero de equipo a José Silva.

Mi colección personal de este destacado sonorense es de apenas seis tarjetas, cantidad que espero aumentar en próximos días, ya que su repertorio inicia en 1998 con un ejemplar en el que aparece con apenas 19 años de edad y como parte de los Devil Rays de Princeton de la Liga Appalachian, y termina en 2008 con la tarjetita de Sky Sox, sucursal de Rockies de Colorado, abarcando un grueso margen de 52 cartitas de beisbol.

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